La UFW Recuerda a René López, Quien Sacrifico su Vida por La Causa (1962-1983)
09/21/2011
El 21 de septiembre de 1983, René López, trabajador en la lechería Sikkema cerca de Fresno, fue asesinado por un balazo tirado a quemarropa por hombres pagados por la compañía para hostigar a los huelguistas quienes andaban en campaña para meter a la UFW para que los representaran.
Unas semanas antes, los compañeros de René le pidieron a este joven de 21 años, nativo de Nuevo León, que fuera el representante, ya que era bilingüe y se había graduado de Carruthers High School en el Condado de Fresno. René, que fue caracterizado por sus compañeros de escuela como un muchacho bondadoso que nunca se metía en pleitos, llegó con el dueño de la lechería y le dijo respetuosamente que un sueldo de menos del salario mínimo por trabajo de 60 horas a la semana era inaceptable, por lo cual estaban pidiendo un aumento modesto.
La cruel respuesta del dueño, Fred Sikkema, era que él iba a despedir a algunos de los trabajadores y a forzar a los demás trabajadores a hacer el trabajo de los despedidos, además del trabajo que les pertenecía, por el mismo sueldo. Desalentado por la respuesta, René y el comité pidieron al consejo de la UFW cómo proceder. La unión asignó a Roberto Escutia, de la División de Horticultura de la UFW, para ayudar a los trabajadores.
Les aconsejó Roberto a los trabajadores que metieran una petición para una elección de representación de la unión, para que las represalias de la compañía contra ellos, a causa de sus actividades en conjunto se consideraran como prácticas laborales injustas por su apoyo a la UFW.
Ya que la compañía los había amenazado con despidos, los trabajadores decidieron salirse en huelga al mismo tiempo que metieran la petición a la Ley Laboral para que llevaran a cabo una elección para representación de la unión.
Sikkema respondió a la huelga con emplear "gorilas", incluyendo a Dietmar Ahsmann, su cuñado y Donato Estrada, un mexicano con fama de narcotraficante.
En el día de la elección, minutos después de que René puso su voto por la UFW, Ahsmann y Estrada pasaron en su carro, rumbo a uno de los edificios de la lechería para juntarse con Sikkema. Después de cinco minutos llegaron a donde estaban los huelguistas otra vez en su carro y le llamaron a René para que se acercara al carro.
Sin decir nada, René caminó para el lado del pasajero del carro que estaba manejando Ahsmann. Cuando René llegó a tres pies del carro, Estrada sacó una pistola y la disparó a la cara de René.
Luego Estrada comenzó a apuntar su pistola a los otros huelguistas, y uno de estos huelguistas oyó las últimas palabras de René: "¡No los mates!" Aún herido mortalmente, René continuaba abogando por sus compañeros de trabajo.
Ahsmann fue exculpado por su parte en el asesinato, y a Estrada lo sentenciaron con 7 años de encarcelamiento. Sin embargo, el fiscal del distrito judicial se negó a meter cargos contra Fred Sikkema aunque él había empleado y dirigido a los asesinos.
Dolores López, madre de René, nos ha dicho que él estaba muy orgulloso de su asociación con la unión. Unos años antes, cuando apenas había pasado su adolescencia, mientras estaba en la preparatoria, él viajó a Stockton para apoyar una gran huelga de la UFW en el tomate y para aprender más de la UFW.
Durante los primeros días de la campaña de elección en Sikkema, Dolores dijo que su hijo joven llegó a su casa con una gran sonrisa, diciendo con mucho orgullo pero con sinceridad, "Ahora soy hombre importante porque hoy firmé una tarjeta de autorización para hacerme miembro de la Unión de Campesinos."
Cientos de trabajadores y apoyadores acompañaron a la familia López en Fresno el día del funeral. Había canastas llenas de flores y coronas funerarias con los nombres de los comités de la UFW a través de todo California, desde Delano, Coachella, Napa, Salinas y Caléxico de trabajadores de vegetales, de cítricos, uvas, polleros y otros trabajadores.
Había una corona pequeña que decía "Querido Novio." René se iba a casar el día que lo sepultamos.
ELOGIO DE CÉSAR CHÁVEZ
De parte de todos nosotros aquí, extendemos nuestros más profundos sentimientos para la familia de René. Su madre, Dolores, su padre, Francisco, su hermano Efrén, su hermana Lupe, su hermana Rebecca, su hermana Yolanda, su hermano Juan Francisco, sus hermanas Liliana y Grace y sus abuelos Fernando y Tomasa López e Ignacio y Virginia Robles.
Gracias a Dios que la mamá y el papá y los hermanos y hermanas de René, quienes él quería mucho, pudieron estar con él a su lado durante sus últimas horas. René les dejó una herencia de valentía y esperanza . . . una herencia que, si Dios quiere, los alentará, venga lo que venga, hasta que se reúnan con él otra vez en el paraíso.
Los buenos hechos de René los conocen todos y, especialmente, los conocen los miembros de su familia . . . buenos hechos, más que nada de caridad, de bondad y de compasión humana. Sus actos van con él y viven después de él . . . y por esa razón, su funeral esta mañana es ocasión, no para la tristeza , y mucho menos para la desesperación, sino que es oportunidad para celebrar, en un espíritu de júbilo cristiana, la vida de René y la bondad y la misericordia de Dios.
El libro de sabiduría nos dice “El alargamiento de días no es lo que hace la edad honorable, ni los números de vida que miden la medida cierta de la vida. Comprensión, esto es el pelo gris de un hombre. El hombre virtuoso, aunque él murió antes de su tiempo, alcanzará descanso.”
Todos los que conocieron a René López como un amigo personal o más inmediato, como miembro de familia, pueden verificar el hecho de que él tenía entendimiento. Con esto quiero decir, que él tenía un regalo de fe, un regalo de saber que es realmente importante en su vida.
No fue posible para René cerrar sus ojos a las situaciones de angustia y de pobreza, que lloran así a Dios, o guardar silencio con la cara de injusticia. Él era esa clase de hombre.
René era joven pero él ya sentía el llamado a la justicia social. Su Madre Dolores, dijo que él llegó a casa un día con un resguardo de la tarjeta de autorización de la Unión, se la enseñó y dijo, “Aquí está mi primera tarjeta a la Unión, ahora soy importante, ahora soy un hombre.”
Pero la primera tarjeta de la Unión de René, también era la última. Él nunca disfrutará de las bendiciones de su juventud…. él nunca cumplirá todas las promesas que otros miraron en él…él nunca pasará su intenso amor a sus hijos e hijas.
Nos han quitado a René en la flor de su vida antes de que pudiera compartir la medida entera de sus talentos y bondad con el mundo alrededor.
Se nos fue René porque él se atrevió a tener esperanza y porque se atrevió a vivir sus esperanzas.
En raras ocasiones hombres y mujeres eligen morir en medio de su búsqueda de la libertad. Ellos desean verdaderamente estar liberados y vivir completamente más en su vida.
Pero la muerte nos viene a todos y nosotros no escogemos el tiempo o las circunstancias de cuando nos vamos. La cosa más dura es de morir bien. René López murió bien…él es un mártir por justicia.
René está en paz con Dios. Él dio todo lo que él pudo.
¿Pero cuántos campesinos más tienen que caer? ¿Cuántas lágrimas más vamos a derramar? ¿Cuántos mártires más deben de ver antes de que seamos libres? ¿Cuando llegará el día cuando la alegría se haga fuerte y el dolor sea pequeño?
La respuesta, mis hermanos y hermanas, está en nuestras manos. La respuesta está en nuestras manos.
Nosotros que vivimos ahora debemos caminar milla adicional porque René vivió y murió por sus y nuestros sueños. Nosotros que tenemos que seguir luchando por la justicia de los campesinos debemos llevar en nuestros corazones su sacrificio.
Debemos intentar vivir como él vivió…debemos intentar tener sus sueños vivos… y cumplir, con nuestros sacrificios, sus sueños. Debemos llevar a René en nuestros corazones y comprometernos que nunca olvidaremos su sacrificio.
El padre de René, Francisco, mirando así abajo a su hijo, dijo estas palabras. “Cuando él nació, yo lo recibí con un beso, y ahora se lo entrego a Dios con un beso”.
“Felices están aquellos que murieron en el Señor: Déjenlos ya descansar de sus labores porque sus buenas obras van con ellos”. Amen.