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Los campesinos estatales cantan victoria
Dos nuevas leyes los protegen contra la explotación y
salarios injustos
8/9/01
Gabriel Lerner
Editor de Noticias Estatales
Los trabajadores agrícolas de California se anotaron ayer
un importante triunfo, quizás el mayor en más de 20
años, cuando el gobernador Gray Davis firmó y convirtió
en leyes estatales dos proyectos de ley que incrementan su protección
contra la explotación por parte de contratistas y hace a
los granjeros responsables en caso de que los contratistas no cumplan
con sus obligaciones legales.
"Los trabajadores del campo constituyen uno de los sectores
más vulnerables de nuestra sociedad", dijo a La Opinión
Robert Hertzberg, demócrata, presidente de la Asamblea de
California y autor de la ley AB423.
"Esta ley, la primera promovida por el Sindicato de Trabajadores
Agrícolas (UFW), que es aprobada por ambas cámaras
legislativas y firmada por el gobernador desde la creación
del sindicato en 1956, va a asegurar que esta gente que hace un
trabajo tan difícil, reciba un pago decente y pueda defenderse
contra contratistas inescrupulosos. Estoy realmente satisfecho",
expresó Hertzberg.
La nueva ley, que lleva el número 423 por la fecha del natalicio
del líder campesino Cesar Chávez, no fue aprobada
el año pasado, debido a la oposición de organizaciones
de los granjeros.
La fecha de implementación de la nueva legislación
es 1 de enero de 2003, luego de la creación de organismos
capaces de controlar la actividad de los contratistas.
Normas estrictas
En principio, explica la oficina del gobernador Gray Davis, la
ley AB423 manda al comisionado de Trabajo establecer Unidades de
Verificación para el Cumplimiento de Contratistas de Trabajo
Agrícola y establece penas civiles y criminales por violaciones
de regulaciones salariales, de salud y seguridad.
La ley SB1125, por su parte, presentada por John Burton, demócrata
y presidente interino del Senado de California, establece depósitos
de fianzas obligatorias que cubrirían las pérdidas
financieras de los trabajadores en caso de que el contratista no
cumpla con sus obligaciones o defraude a los trabajadores.
"Muchos granjeros emplean a contratistas que, a su vez, emplean,
pagan y supervisan a los obreros", dice Hertzberg en un comunicado
de prensa. "Algunos de ellos pagan por pieza, lo que puede
resultar en que no paguen el salario mínimo siquiera",
explica. "Otros controlan la vivienda, el transporte y la comida
de los trabajadores, haciéndolos vivir en condiciones que
no se ajustan a los estándares legales", explicó.
Uno de los puntos esenciales de la nueva ley, explica a La Opinión
Rosalinda Guillén, directora de acción legislativa
de UFW, es que hace responsables a los mismos granjeros en caso
de que sus contratistas no respondan. "El granjero tiene que
verificar que el contratista está licenciado por el estado
y que tiene los fondos necesarios para pagar una fianza que cubra
a los trabajadores". Asimismo, dice Guillén, "el
granjero que ocupa al contratista tendrá que verificar que
éste paga los impuestos de desempleo y compensación
al trabajador. En caso de que el contratista no cumpla con sus compromisos
laborales legales, los trabajadores pueden demandar no solamente
al contratista, sino también al granjero".
Comunicado de Davis
Davis definió ayer la firma de las leyes como "el más
significante paquete de legislación laboral agrícola
en California en 20 años".
"Esta ley quiere proteger la vitalidad de la industria agrícola
de California, con sus 27,000 millones de dólares anuales
de producción y la salud y seguridad de los empleados",
dijo Davis. "Espero que las penas que provee la nueva ley hará,
a quienes violan las leyes de trabajo horario y salario de California,
que piensen dos veces antes de cometer actos ilegales", finalizó
el gobernador.
Rosalinda Guillén explica que una de las raíces de
la situación imperante es que los rancheros no pagan lo suficiente
a los contratistas para que ellos a su vez paguen salario mínimo
a los trabajadores. "Esto causa mucha pobreza, demasiada. Es
una pobreza estructural, considerada normal aunque no lo sea",
dice Guillén.
Sindicato de campesinos
La activista expresa su alivio con la aprobación de la ley,
que es "el resultado de una lucha de más de dos años",
según dijo a La Opinión.
Explicó que el año pasado no fue aprobado porque,
"después de muchas negociaciones con los representantes
de la industria, ellos mismos reconocieron que existe un problema
y que sus raíces están en los contratistas que ellos
ocupan. Los malos contratistas causaron problemas de imagen a la
comunidad en las áreas rurales, con sus abusos y su corrupción
que llevó a que las familias campesinas no recibieran sus
sueldos y sus beneficios", dice Guillén.
Las negociaciones tuvieron lugar, dijo Guillén, entre el
Sindicato de Trabajadores Agrícolas y el Wine Institute,
así como, el año pasado, con el Farm Bureau y el Consejo
de Agricultura de California, principales organismos que representan
a los granjeros.
"Se trata de acuerdos con rancheros pequeños y medianos",
explicó la activista. Los grandes empleadores, como Dole,
que ocupa a 25 mil trabajadores, no requieren de contratistas. Otras
granjas mayores son las de Zaninovich y Gerawan, con más
de dos mil campesinos cada una.
"Pensamos que el 52% de los trabajadores en el campo trabajan
bajo contratista", dice Guillén.
En total, existen alrededor de 25 mil empleadores que ocupan a
más de un millón de trabajadores en la agricultura
de California, especialmente en el Valle Central.
Según un estudio de la Universidad de California en Davis,
los trabajadores del campo ganan, término medio, alrededor
de la mitad de lo que perciben los obreros urbanos. "En lugar
de los estereotipos de agricultores del oeste medio, que trabajan
el campo con sus manos", dice Philip Martin, autor del estudio,
"los dueños de las granjas de California muy raramente
trabajan el campo personalmente y, a menudo, por las barreras lingüísticas,
ni siquiera se comunican con los trabajadores".
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