El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, pretende proseguir con la reanudación del debate y pondera echar mano de una maniobra parlamentaria para evitar el bloqueo del proyecto, indicó su oficina. Se requieren 60 votos para proceder con el debate y para clausurarlo. Cuando la medida se estancó hace dos semanas sólo obtuvieron 45 votos para clausurar el debate. Al cierre se indicó que es probable que el martes se conduzcan los votos parlamentarios que, de proceder, darían inicio al debate migratorio. Hay que recalcar que el proceso es fluído y puede cambiar.
Mitch McConnell, líder de la minoría republicana, le dijo a la agencia de noticias AP que aún no está seguro si votará a favor del proyecto que la Casa Blanca desea, evidenciando la fragilidad de la medida.
Los trabajadores agrícolas llevaron a los senadores frutas plásticas con un mensaje: para obtener frutas de verdad se requiere acción real de parte del Congreso para mejorar las condiciones de vida y trabajo de quienes laboran los campos. La medida AgJobs contenida en el proyecto supondría la eventual legalización de más de un millón de trabajadores agrícolas. "Bajo este proyecto, los trabajadores agrícolas dejarían de vivir con temores. Su trabajo sería legal", dijo la senadora demócrata de California, Dianne Feinstein. La acompañó el senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy, principal negociador del acuerdo migratorio.
Mirna Vázquez, quien recoge cítricos en Porterville, California, declaró que con su esfuerzo los trabajadores agrícolas se han ganado el derecho a pedir "la dignidad y el respecto que nos merecemos".
Arturo Rodríguez, presidente del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW), y Baldemar Velásquez, presidente del Farm Labor Organizing Committee (AFL-CIO), representaron a dos de más de una decena de sindicatos que apoyan la medida AgJOBS. Rodríguez recordó que son siete años de negociación y espera. "Sabemos que era importante que nos uniéramos... [porque] la necesidad de AgJOBS es crítica", indicó.
Velásquez añadió que "ya estamos cansados de esperar y el momento [de aprobar la medida] es ahora".
Rodríguez sabe que el plan de reforma genera diferencias entre grupos hispanos: unos quieren que el proceso legislativo prosiga y otros argumentan que el proyecto es nefasto y es mejor frenarlo.
"En nuestro caso, representamos a puros inmigrantes [trabajadores agrícolas], en su mayoría indocumentados, y hemos hablado con miles de ellos por los últimos años y todos están de acuerdo en que debemos seguir adelante. En este Congreso nunca vamos a conseguir algo perfecto. Tenemos que escuchar las voces de los inmigrantes y hacer lo que ellos están pidiendo", declaró Rodríguez a La Opinión.
Feinstein y Kennedy reiteraron que para avanzar la medida y para incluir una vía de legalización adquirida, todos, demócratas y republicanos, han tenido que ceder.
Más que enfocarse en los puntos que no apoyan, "espero que los senadores vean la totalidad de lo positivo" que podría obtenerse. "Esta es nuestra oportunidad", indicó Feinstein.
Los intentos de descarrilar la medida vienen de todas partes. Ayer un grupo de senadores republicanos conservadores denunció no sólo el proyecto que catalogan de "amnistía", sino el proceso de enmiendas que se ha limitado a unas 22 ó 24, divididas a partes iguales entre demócratas y republicanos.
El senador republicano de South Carolina, Jim DeMint, indicó que el proceso ha estado "amañado" desde el comienzo "y éso nos da la justificación de emplear toda medida posible para frenar esta cosa y detenerla".
Para algunos demócratas, el proyecto es impráctico, punitivo y antifamiliar y promueven enmiendas para mejorarlo. Durante el primer debate, las enmiendas demócratas de reunificación familiar fueron descarriladas. El senador demócrata de New Jersey, Bob Menéndez, autor de unas de esas enmiendas, someterá otra que pretende otorgar más puntos a los lazos familiares en el sistema de méritos que regiría la futura inmigración legal a Estados Unidos.
Para otros demócratas, el plan de legalización es muy amplio. El senador demócrata de Virginia, Jim Webb, tiene una emienda que permite la legalización sólo de quienes hayan vivido en EU por cuando menos cuatro años antes de la fecha de promulgación de la medida.
Otros demócratas se oponen al plan de trabajadores temporales del proyecto, por considerar que no otorga las debidas protecciones y no concede una clara vía de legalización. Una de ellas es la senadora demócrata de California, Barbara Boxer, quien sometió una enmienda que reduce la cifra de visas Y para trabajadores temporales (basándose en la cantidad de trabajadores huéspedes que se hayan quedado más allá del tiempo autorizado por sus visados). Ya otra enmienda demócrata previa redujo las visas Y a 200 mil anuales, en lugar de las 400 mil del proyecto original.
Hay enmiendas que han forjado alianzas raras, como la de los senadores Barack Obama y Charles Grassley, que pide eliminar el requisito de que los empleados presenten una tarjeta de identificación federal (REAL ID) .
Otra enmienda preocupante para grupos pro inmigrantes es de uno de los negociadores del acuerdo bipartidista, el senador republicano Lindsey Graham. Su enmienda criminalizaría —hasta con cárcel— a quienes en el futuro permanezcan en EU con visas vencidas.
Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, explicó que aunque la enmienda ya se sometió, siguen negociando con Graham para ver si la retira. "Entendemos que existe la posibilidad de que la retire. Él entiende y le hemos hecho claro que las medidas de criminalización son inaceptables", dijo Sharry.
El activista confía en que tendrán los votos para superar los procedimientos parlamentarios y derrotar las enmiendas que atenten contra el proyecto que el Senado pretende completar la semana entrante antes del receso del 4 de julio.